Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Caldera observada no hierve jamás.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Son cucarachas del mismo concolo.
Tal para cual, Pedro para Juan.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Cazador y cazado confían en Dios.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
A pan duro, diente agudo.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Las obras, con las sobras.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Febrerillo, mes loquillo.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Agua de mayo, no cala el sayo.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Los extremos se tocan.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Estrenar casas y domar potros, otros.
La curiosidad mató al gato.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
A donde las dan, allí las toman.
Cuervos vienen, carne huelen.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Como chancho en misa.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.