Costurera mala, la hebra de a vara.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
De mi maíz ni un grano.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Año malo, panadera en todo cabo.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Quien más tiene, menos suelta.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
Cada dueño tiene su sueño.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Real que guarda ciento, es buen real.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Que sabe el chancho de pasteles.
En boca cerrada no entran moscas.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
En buena casa, mal inquilino.
El que a burros favorece, coces merece.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
La fe no tiene miedo.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Una buena dote es un lecho de espinos
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Mujer pecosa, mujer candela.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Renegad de viejo que no adivina.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Ligera de cascos.