El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
La noche es capa de pecadores.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Picha española no mea sola.
A buen señor, buena demanda.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Llagas viejas, tarde sanan.
Quien es feliz habla poco
Hablar por los codos, aburrir a todos.
A barco nuevo, capitán viejo.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
La risa va por barrios.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Más haces callando que gritando.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Donde dije digo, digo Diego.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Bendita la casa que a viejos sabe.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Calumnia, que algo queda.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
De mala sangre, malas morcillas.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
El tiempo lo arregla todo
La barba no hace al filósofo
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
A los locos se les da la razón.
Más vale maña que fuerza.