La ambición mató al ratón.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
El que tiene narices, no manda a oler.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Cantando se van las penas.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Cual andamos, tal medramos.
Hacer el agosto.
Creerse el papá de los helados.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
A heredad vieja, heredero nuevo.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Esa más viejo que Matusalén.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Callando el necio, se hace discreto.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
El que está a las duras, está a las maduras.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Otoño entrante, barriga tirante.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Matar dos pájaros de un tiro.
Tal padre, tal hijo.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Cuervos vienen, carne huelen.
Son muchos los hijos del muerto.
De pico, todos somos ricos.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.