Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
A cada lechón le llega su noche buena.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Palabras de santo, uñas de gato.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Ron, ron; tras la capa te andan.
A catarro gallego, tajada de vino.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Una palabra deja caer una casa.
Echarle mucha crema a sus tacos
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Al asno lerdo, arriero loco.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Pan a hartura y vino a mesura.
A ojo de buen cubero.
Juego de manos es de villanos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Cual el tiempo, tal el tiento.
A cada cerdo le llega su San Martín.
En casa del albañil, goteras mil.
Pan tierno, casa con empeño.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Palabra de cortesano, humo vano.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Cuentas claras, amistades largas.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Con pedantes, ni un instante.
Flaco hombre, mucho come.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Casa hecha, bolsa deshecha.
¡Se nos creció el enano!