Componte para el marido y no para el amigo.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El ladrón juzga por su condición.
Cada uno en su casa es rey.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Favor con favor se paga
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
A quien has de acallar, has de halagar.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Desde torre o azotea, bien se otea.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Hablar bajo y obrar alto.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
A buen capellán, mejor sacristán.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Como chancho en misa.
A lo hecho, pecho.
Los vicios no necesitan maestro.
Cabeza grande, talento chico.
De buena casa, buena brasa.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
El que es buen juez por su casa empieza.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Confía en lo que ves