Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Confía en lo que ves
La mujer rogada y la olla reposada.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
A la ocasión la pintan calva.
Cólera de amantes resurgir del amor
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Maestro de atar escobas.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Madre muerta, casa deshecha.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Ahora adulador, mañana traidor.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
La puerca tira del tapón
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".