Guay del malo y de su día malo.
Aire gallego, escoba del cielo.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
A bloque, la casa en roque.
Hombres de noche, muñecos de día.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
A mucho vino, poco tino.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
La confianza da asco
Las cañas se vuelven lanzas.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Quien acomete vence.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A un traidor, dos alevosos.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
La suerte es de los audaces.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Al pan pan y al vino vino.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Reyes y mujeres no agradecen.
Las palabras se las lleva el viento.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Alegrías secretas, candela muerta.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Calles mojadas, cajón seco.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Tal para cual, la puta y el rufián.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Cada uno dice quién es.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.