Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Quien escucha, su mal oye.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
De chica candela, grande hoguera.
Primero mis dientes y después mis parientes.
El canal del Manzanares pocos barcos saca a mares.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
¿Mirón y errarla?.
A burlas, burlas agudas.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
No hay mayor tontería que reñir.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Con tontos, ni a coger hongos.
Pan no mío, me quita el hastío.
Gato meador, llena la casa de hedor.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Cada cosa pía por su compañía.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Música y flores, galas de amores.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Campana cascada, nunca sana.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
No oigo, soy de palo.
Quien hijos ha, no reventará.
Juicios tengas, y los ganes.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.