De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Írsele a uno el santo al cielo.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Al mejor caballo se le van las patas.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Perro flaco soñando con longaniza.
De buena harina, buena masa.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Es pan comido.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Con chatos, poco o ningún trato.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Al fisgón cuando menos un trompón.
El que canta y danza se agita y no avanza.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Búho que come, o muere.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Una buena campana se siente de lejos.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Hay más santos que nichos.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.