Un clavo saca a otro clavo.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Algún día, ahorcan blancos.
Ni en pelea de perros te he visto
El que tiene tejado de vidrio no tira piedras al de su vecino.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Llenar el tarro.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
A burro viejo, poco forraje.
Baila Antón según le hacen el son.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Quien ríe y canta su mal espanta
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Al asno lerdo, arriero loco.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Oveja de todos, cómenla lobos.