El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Los sordos no oyen, pero componen.
Boca abierta, dientes de oro.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
A gato viejo, rata tierna.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Cada uno con su humo.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
El vino en jarro cura el catarro.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
A cazuela chica, cucharadica.
Puro de Cobán, solo comen y se van
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
El que asno nace, asno se queda.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Entre perros y gatos lamen todos los platos.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Alegrías secretas, candela muerta.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Por Navidad cada oveja a su corral.
La boda de los pobres, toda es voces.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.