Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Café cocido, café perdido.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
A perro viejo no hay tus tus.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
Del reir viene el gemir.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Callen barbas y hablen cartas.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Caballo chiquito, siempre es potrito.
A cabo de rato, Andújar.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Los de Morón como son, son.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
A cada rey su trono.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
El que canea, no calvea.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
La morena, de azul llena.
Al que quiera celeste, que le cueste.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.