No muestres los dientes hasta que puedas morder.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Dar palos de ciego.
Ojo por ojo, diente por diente.
Los mejores pilotos están en tierra.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
El ceremonial es el humo de la amistad
Burlas que son veras, otro las quiera.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
En caso de duda, la más tetuda.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
No ofende quien quiere sino quien puede.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Antes de que acabes, no te alabes.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.