Mal oledor, mal catador.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
En casa de los tíos ella es la tía.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
A consejo malo, campana de palo.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
No te pegues que no es bolero.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Para colmo de males, tratar con animales.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Ni llueca eches que pollos saques.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Fía mucho, más no a muchos.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Buena ventura solo con otra dura.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
El ojo del amo engorda al caballo.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
De sabios es variar de opinión.
La mujer y la gallina, pequeñina.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.