Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
La cabra come el césped allí donde se ata.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
A un traidor, dos alevosos.
El burro hablando de olotes.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Cada oveja con su pareja.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
El hijo de erizo con púas nace.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Bodas largas, barajas nuevas.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
El perro con rabia, de su amo traba.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Mas vale ser afilador que labrador.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Esa es carne para los perros.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Boca de miel y manos de hiel.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Borrego al camión, duro a la montera.
Real ahorrado, real ganado.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Al pan se arrima el perro.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Los casados, casa quieren.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.