Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Agua beba quien vino no tenga.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Comer sin vino, comer canino.
Romero ahíto saca zatico.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
A quien habló, Dios le oyó.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Confesión hecha, penitencia espera.
Muchos Trueno y nada de auga.
Gran mal padece quien amores atiende.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Hijos casados, trabajo doble.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Hombre avisado, medio salvado
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Hay confianzas que dan asco.
Sabio en latín y tonto en castellano.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Dar palos de ciego.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Con chatos, poco o ningún trato.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Los cementerios están llenos de valientes.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
El hombre apercibido medio combatido.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Pasión tapa los ojos a la razón.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
A tal amo tal criado.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
A falta de manos, buenos son los pies.