Suegra y sin dinero, al brasero.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Sol puesto, obrero suelto.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Hoy arreboles, mañana soles.
Continua gotera orada la piedra.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Casa sin madre, río sin cauce.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Costumbre mala, desterrarla.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
A su tiempo maduran las brevas.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
A chico caudal, mala ganancia.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Hija que casas, casa que abrasa.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Tripas llevan piernas.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Agua en cesto se acaba presto.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Sal derramada, quimera armada.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Dos es compañía, tres multitud.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.