Abril, uno bueno entre mil.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
El que calla, no dice nada.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Boca de verdades, temida en todas partes.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
A padre avaro, hijo pródigo.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
El que no ayuda, estorba.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Nunca con menores, entables amores.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
A palabras necias, bofetones.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Hacer el primo.
Además de cornudos, apaleados.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
No seas amigo de los necios.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
De sabios es variar de opinión.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.