A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Gente parada, malos pensamientos.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
No me tientes Satanás.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Codicia mala a Dios no engaña.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Buena, por ventura; mala, por natura.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Fiar, en Dios y en otro no.
Cuidado con la adulación
Mata, que Dios perdona.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
El hombre nació para morir, es mortal.
El que muda de amo, muda de hado.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Hay más santos que nichos.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Santo que no es visto no es adorado.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Cuidados ajenos, matan al asno.