Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Cada palo que aguante su vela.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Ante la duda, la más madura.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Del favor nace el ingrato.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Otros tiempos, otros modos.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Lo prometido es deuda.
Olvidar una deuda no la paga.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Quien es feliz habla poco
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
A otra cosa mariposa.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
La fantasía es más veloz que el viento
Dios nos coja confesados.
Justicia y no por mi casa.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
El último que se pierde es la esperanza.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Buena olla y mal testamento.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
A hurón cansado, madriguera nueva.
La mujer buena, inapreciable prenda.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Dar palos de ciego.