Con pedantes, ni un instante.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Por una alegría mil dolores
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Joven intrépido no deja memoria.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Bien ora quien bien obra.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
En Abril, aguas mil.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Dios tarda, pero no olvida.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Quien cae no tiene amigos.
Hacer una cosa contra viento y marea.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
La prudencia nunca yerra.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Cambiar de opinión es de sabios.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Refran viejo, nunca miente.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Después de la tempestad, viene la calma.