No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Callemos, que el sordo escucha.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Un buen día nunca se olvida.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Ruin amigo no vale un higo.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
La unión hace fuerza.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Poca cuadrilla, vida tranquila
La fortuna a los audaces ayuda.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Solo como Adán en el día de la madre
Aseada aunque sea jorobada.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Palabra dada, palabra sagrada.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
La fe infundada en la autoridad no es fe
Al mal tiempo, buena cara.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
La esperanza es lo último que se pierde.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Buena fama es buena cama.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.