Burro amarrado, leña segura.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Por San Blas, planta ajos y comerás.
Apaga la luz, Mañosón!
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Deja al menos un huevo en el nido
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El pez grande se come al chico.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Barba remojada, medio afeitada.
Yo que callo, piedras apaño.
El vino hace buena sangre
El que desalaba la yegua, ése la merca.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Ama gorda, leche poca.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
A todo coche, le llega su sábado.
Guay del malo y de su día malo.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Agua en Marzo, hierbazo.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
El que fía, o pierde o porfía.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Deja la h de ayer para hoy.
El haragán es el hermano del mendigo.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
El enamorado es el camarada del alma.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.