Ligero como el ave de San Lucas.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Bien urde quien bien trama.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Barba roja, mucho viento porta.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Cerrado a cal y canto.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Los difuntos, todos juntos.
Un pie calzado y otro descalzo
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Esa más viejo que Matusalén.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
A consejo de ruin, campana de madera.
La viña y el potro, criélos otro.
Salir junto con pegado.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Llevar agua al mar.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
La mano perezosa, pobre es.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
A quien mucho tiene, más le viene.