Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
A consejo ido, consejo venido.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Cada panadero blasona de sus panes.
El yerro encelado, medio perdonado.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Al bobo, múdale el juego.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
De tales devociones, tales costurones.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Agua y sol, tiempo de requesón.
La lima, lima a la lima.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Zapato que aprieta, no me peta.
Calle mojada, caja cerrada.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Carne a carne, amor se hace.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Serio como perro en bote.
Día de agua, taberna o fragua.
Casa hecha y mujer por hacer.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Despacito por las piedras
El hombre casado, ni frito ni asado.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Haber sido cocinero antes que fraile.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Un ten con ten para todo está bien.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.