Al pez, una vez.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Hombre casado, burro domado.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Marido muerto, otro al puesto.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
El que no llora no mama.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Más pija que el Don Bosco.
Como es la madre, así es la hija.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
A buen amigo buen abrigo.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
A Dios, lo mejor.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Al pan, pan. Al vino, vino.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Pa'trás como las del marrano.
A tal puta, tal rufián.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.