A cabrón, cabrón y medio.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Río cruzado, santo olvidado.
Entre amigos no hay cumplidos.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Más obrar que hablar.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Nadie nace maestro.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El buen cirujano. opera temprano.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Con solo honra no se pone olla.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Ante la duda, abstente.
La mala fe, no pare hembra.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
De padres asientos, hijos taburetes.
El loco, por la pena es cuerdo.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Ofrecer el oro y el moro.
Lo que dejes para después, para después se queda.
De lo que no sabes, no hables.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
En almoneda, ten la boca queda.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
El vino y la verdad, sin aguar.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Más vale que sobre que no que falte.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.