Dar al olvido.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Interés, cuánto vales.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Males comunicados, son aliviados.
A barba muerta, obligación cubierta.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
La esperanza alegra el alma.
El que más puede, más aprieta.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Yantar sin vino, convite canino.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Obra acabada, maestro al pozo.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Amor de asno, coz y bocado.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Calma piojo que el peine llega.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Donde ajos ha, vino habrá.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Para alcanzar, porfiar.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Cada cual mire por su cuchar.
A caracoles picantes, vino abundante.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
El que mucho habla, mucho yerra.
Ingratos hacen recatados.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Le dieron como a violín prestado.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Esta bien; pero podría estar mejor.
El que tonto nace, tonto muere.