Algún día cogerá la zorra cabrito.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
No con quien naces, sino con quien paces.
Toma y daca.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Ayer putas y hoy comadres.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Mala olla y buen testamento.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Bodas largas, barajas nuevas.
Despedida de borrachos.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Quien nada hace, nada teme.
Quien sube como palma baja como coco.
El buen hijo a su casa vuelve.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Mas papista que el Papa.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
El que busca, encuentra.
El que se apura llega tarde.
El que da, recibe.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Averiguelo, Vargas.
Haber muchos cocos por pelar.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Buey muerto, vaca es.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Al cabo de la jornada, no tener nada.