Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Tienes menos sesos que una piedra.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Es un garbanzo de a libra.
Es mejor precaver que tener que remediar.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Amor con celos, causa desvelos.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).