No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Para ser el presidente, nombramiento es suficiente.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
La yucas solo producen bajo la tierra.
No es tan fiero el león como le pintan.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Pan para hoy, hambre para mañana.
A los cien años todos calvos.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
El que come y canta, pronto se atraganta.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Demasiado pedo para la mula.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Un loco hace ciento.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Vale más el que sabe más.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Un día de obra, un mes de escoba.
Ni cenamos ni se muere padre.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Palabras blandas te pondrán en andas.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Cada cual es rey en su casa.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.