Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
¿Quién con una luz se pierde?
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
El corazón nunca es engañador.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Mas mata la duda que el desengaño.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
A Dios, llamaron tú.
No apruebes hasta que pruebes.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
El que parte y reparte toca la mejor parte
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Amistad que murió, nunca renació.
La cascara guarda el palo.
Por muy fina la pistola, no apunta bien ella sola.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Estoy hasta las manos.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Bien vivió quien bien se escondió.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
El que no pierde, algo gana.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.