Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Ni tanto ni tan calvo.
Llagas viejas, tarde sanan.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Arandino, borracho fino.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
De lo bendito, poquito.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Lentejas, comida de viejas.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Sé osado y serás afortunado.
La familia pequeña, vive mejor.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Bondad con hermosura, poco dura.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Oveja chiquita siempre es corderita.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
El yerro encelado, medio perdonado.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
A la hija casada sálennos yernos.