Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
Febrerillo, mes loquillo.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Ladra de noche para economizar perro.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
O la bebes o la derramas.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
A fullero, fullero y medio.
Como vives, juzgas.
Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Bestia alegre, echada pace.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
No jales que descobijas.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Remienda paño y pasarás año.
Al potro y al niño, con cariño.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Hija que casas, casa que abrasa.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Casado, pero no capado.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Chica centella gran fuego engendra.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Gente de montaña, gente de maña.
Hijo de tigre: tigrillo.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.