Ojos que no ven, gallinas al saco.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Agárrate, que hay curvas.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Al buen vino, buen tocino.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Lo que se ve, se aprende.
Este batea y corre para tercera.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Hasta el rabo, todo es toro.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Pan a hartura y vino a mesura.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Nunca te apures para que dures.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Dicen que la educación se mama.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Quiéreme poco pero continúa
Promesa de enamorado, promesas de marinero
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.