Dolor de viuda, bien poco dura.
Engordar para morir es mal vivir.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
Hay quien las mata callando.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Marido muerto, otro al puesto.
De los hijos, el que muere, el más querido.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Las penas no matan, pero rematan.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Quien asno nació, asno murió.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
La esperanza es la última en morir.