Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Amor de dos, amor de Dios.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Buscarle la quinta pata al gato.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
El que huye, obedece.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
No te duermas entre las pajas.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
La flor no se conserva roja cien días.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
La vejez mal deseado es.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
Depende de cómo caigan las cartas
Donde no hay mata, no hay patata.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Lo pasado, pisado.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Día que pasa, día que no, día perdido.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues