Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
El que tiene es el que pierde.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
No se va al cielo a caballo.
Se quedó a vestir santos.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
La cascara guarda el palo.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Como te cuidas, duras.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
A la hija muda, su madre la entiende.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Haceos miel y comeos han las moscas.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Agua en cesto se acaba presto.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
La lengua no es de acero, pero corta.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Cuanto más alto se sube, más grande es la caída.
El que rompe, paga.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Cántaro roto para tiesto vale.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Gallo viejo con el ala mata.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
En boca cerrada no entran moscas.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Amor con casada, solo de pasada.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.