No hay dicha, sino diligencia.
El amor es un estímulo que entra rápidamente por los sentidos y se desvanece lenta y dolorosamente por el corazón.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Juntos en las duras y en las maduras.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Año nuevo vida nueva.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Nadie da palos de balde.
El mejor suegro, vestido de negro.
A falta de pan, buenas son tortas.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Es más fea que una noche oscura.
La mano que no puedes morder, bésala.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
No es quejido, sino que jode.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Remendar y dar a putas.
Entra, bebe, paga y vete.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Al enemigo, ni agua.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Más vale maña que fuerza.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
La cabeza blanca y el seso por venir.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Chico bache y grande caída.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.