La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Donde no hay regla se pone ella.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Cada día gallina, amarga la cocina.
A cada puerta, su dueña.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Quien hace, aplace.
La avaricia rompe el saco.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Hijos casados, duelos doblados.
El sabio calla, el tonto otorga.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Buey viejo asienta bien el paso.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Los extremos se tocan.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
El diablo nunca duerme.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
A cama chica, echarse en medio.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Hay que poner remedio a tiempo.
Bolsa llena, quita las penas.
Por donde pasa moja.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Peor está que estaba.
Ambicioso subido, pronto caído.
Gente de navaja, poco trabaja.
A veces perdiendo se gana.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Cerrado a cal y canto.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.