Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Llora tus penas y deja las ajenas.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Moda y fortuna presto se mudan.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Deja la h de ayer para hoy.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
A la ocasión la pintan calva.
Deja que el buey mee que descansa.
A perro viejo no hay tus tus.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Caga más una vaca que cien palomos.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Con el callar, vencerás.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
A quien mucho miente, le huye la gente.
La oración breve sube al cielo.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Ganar, poco vale sin guardar.
Más honor que honores.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
A la mujer brava, la soga larga.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.