Daño merecido, no agravia.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Dios nos coja confesados.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El poeta nace y no se hace.
Continua gotera orada la piedra.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
La última cuenta la paga el diablo.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Nunca para el bien es tarde.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Según come el mulo, así caga el culo.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Juego y bebida, casa perdida.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
El que se afloja se aflige.
El infierno no sirve para quemar paja.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
El río, por donde suena se vadea.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Miren quién habló, que la casa honró.
El que pestañea pierde.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
De hijos y de bienes, la casa llenes.