Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Confesión obligada, no vale nada.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
La ira es locura el tiempo que dura.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Bien ama quien nunca olvida.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Paso a paso, se va lejos.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
A cada día su pesar y su esperanza.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Para presumir hay que sufrir.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Amor con hambre, no dura.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.