El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Amores y dolores quitan el sueño.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Dádiva forzada no merece gracias.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Hacerle a uno la pascua.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
A como come el mulo, caga el culo.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Bienes y males, a la cara salen.
Mucha carne, moitas enfermedades.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
Sayo que otro suda, poco dura.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Fiate de Dios y no corras.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Donde hay amor, hay dolor.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Dádivas quebrantan peñas.
La hambre no tiene aguante.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.