Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Mejor es resignarse que lamentarse.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
La vida del puerco, corta y gorda.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Más merece quien más ama.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Bala que zumba, no mata.
La verguenza es último que se piedre.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
A la madrastra, el nombre le basta.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.