Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Encima de la leche, nada eches.
Callemos, que el sordo escucha.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
A dos puyas no hay toro bravo.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
No cortes el árbol que te da sombra.
Quien no se arriesga no conquista
No te fíes del enemigo que duerme.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Amar a todos, confiar en nadie.
A cama pequeña, échate en medio.
El interés es más fuerte que el amor.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
El amor no se oxida
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
No valdees aguas desconocidas.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Padre diestro, el mejor maestro.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Del ahorro viene el logro.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.