A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Es más popular que la adelita.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
El pez grande se come al chico.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
No se ganó Zamora en una hora.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
De padres bocois hijos cubetas.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Esa pregunta ni se pregunta.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Nadie es mejor que nadie.
Orden y contraorden, desorden.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Que aproveche como si fuera leche.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
El que quiere baile, que pague músico.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Cuando canta la rana, buena semana.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Ganado suelto bien retoza.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Después del relámpago viene el trueno.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Al barrigón, no le vale faja.
Harina mala, mal pan amasa.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.