Cuidados ajenos, matan al asno.
Hasta que el cuerpo aguante.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Más dura será la caída.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Madre pía, daña cría.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
El fraile, la horca en el aire.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
La abundancia mata la gana.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
El que fía, o pierde o porfía.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Beberás y vivirás.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
A liebre ida, palos al cubil.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Madrastra, madre áspera.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Santo que mea, maldito sea.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
Al que dice la verdad le ahorcan.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Jugar la vida al tablero.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Magra olla y gordo testamento.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.