El que escucha su mal oye.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Dios consiente, pero no siempre.
No está la carne en el plato por falta de gato.
Para una vez que se bañó, hasta el culo se le vio.
Con afán ganarás pan.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Esta de mírame y no me toques.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
La cabra coja, junto a la casa trota.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
La mejor palabra es la que no se dice.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Parece hormiga y es avispa.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Nadie da sino lo que tiene.
Pan ajeno, caro cuesta.
Cuatro ojos ven más que dos.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Mal huye quien a casa torna.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.