Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Jornada emprendida, medio concluida.
Dar puntadas.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Nunca te duermas en los laureles.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Gracias que hacen pero no la ven.
Más vale prevenir que curar.
El que come tierra, carga su terrón.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Una alegría esparce cien pesares.
Nadie se hace rico dando.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
A hurón cansado, madriguera nueva.
En amores, los que huyen son vencedores.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Nunca con menores, entables amores.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Café cocido, café perdido.
Más aburrido que bailar con su hermana.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Por muy fina la pistola, no apunta bien ella sola.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Mano de hierro en guante de seda.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Haber gato encerrado.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Mano de santo cura como por encanto.